¿Morfina para el alma? No. Mejor curarse.

MEJORA LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS

¿Morfina para el alma? No. Mejor curarse.

Alguna vez en la vida hemos que nuestros sentimientos desaparezcan, porque a veces duelen demasiando. A veces duele tanto que hasta los no creyentes se ponen a orar para que ese terrible sentimiento se alivie. En general se sufre mucho en la adolescencia, pero en realidad el dolor no tiene edad. Puede durar poco o mucho, ser leve o intenso, y cuando no hemos sanado el pasado, puede permanecer afectando nuestro presente y futuro. Hay formas de extirpar el dolor del pasado para tener un reinicio fresco. Y aunque no hay manera de evitar un posible dolor futuro, hay formas de manejarlo de tal manera que no nos afecte en sobremanera.

Ahora hay muchas medicinas para amortiguar ese dolor, como la morfina lo hace con el cáncer, pero ninguna sirve para curar. Yo mismo debo agradecer a la medicina haberme librado de insoportables dolencias, tanto físicas como emocionales, y me ayudaron a hacer tolerable el camino. Especialistas del espectro médico que me asistieron en operaciones planificadas o de emergencia, otros médicos que me ayudan en mis revisiones de rutina, psiquiatras, psicólogos, sacerdotes, terapeutas, grupos de apoyo, medicina natural, alimentación saludable… de todo.

En realidad quien más me ayudó con el dolor, fue un sacerdote católico, aunque yo no vaya cada semana a la iglesia. Este sacerdote fue un pilar importantísimo para salir de un abismo de dolor emocional, porque además de ser muy culto, también su vocación y ánimo de ayudarme, me llegó al alma. Mientras me visitaba en mi recuperación, él estaba estudiando una maestría en psicoterapia y me hizo pensar en otros puntos de vista que a la postre resultaron enriquecedores. Ahí enfaticé mi investigación sobre alternativas para mejorar la calidad de vida de las personas.

En esta foto en realidad estoy donando sangre, algo que hacía dos ves por año… por eso el grosor de la aguja. Hubo momentos en que imaginaba recibir morfina por mis venas para aliviar el dolor del alma, pero eso no funciona así. Ahora estoy agradecida por haber encontrado nuevas opciones para mejorar mi calidad de vida de forma continua y poder ayudar a otras personas.
En esta foto en realidad estoy donando sangre, algo que hacía dos ves por año… por eso el grosor de la aguja. Hubo momentos en que imaginaba recibir morfina por mis venas para aliviar el dolor del alma, pero eso no funciona así. Ahora estoy agradecida por haber encontrado nuevas opciones para mejorar mi calidad de vida de forma continua y poder ayudar a otras personas.

El principal cambio fue enfocarme en la solución en vez del problema, es decir, en la salud en vez de la enfermedad, en los sentimientos más hermosos en vez del dolor. Algunas fuentes de apoyo tradicional se contradicen al enfocarse en lo que no quieren, por ejemplo los “Alcohólicos Anónimos” refuerzan el problema: “Hola, soy Juan y soy alcohólico”… De entrada enfatizan la condición que se quiere abandonar. Qué tal si mejor dijeran: “Hola, soy Juan y quiero estar sobrio”… eso es enfatizar la solución, es enfocarse en lo que se desea obtener.

Un psiquiatra que escucha media hora y dice “Usted tiene depresión”, no solo etiqueta a la persona, sino que la etiqueta de forma negativa. ¿Qué sigue? Medicamentos para amortiguar los sentimientos. ¿Funcionan? Sí, al menos en mi caso sí funcionaron, por un tiempo, pero el problema volvía a aparecer con recurrencia. El sacerdote del que hablé antes, identificó el desencadenante de estos terribles eventos en mi vida, pero el enfoque no fue en las raíces de los problemas, sino en las soluciones vistas desde un punto de vista racional y comprensible.

Pienso que cuando el dolor es intenso, se pueden usar medicinas para aliviarlo y hacer llevadera la vida mientras pasa la crisis. Pero cuando el dolor ser vuelve crónico y recurrente, si perdura y no mejora, si afecta la calidad de vida e incluso quita las ganas de vivir, es imperativo buscar una solución. En mi caso la ayuda inició con el apoyo de un sacerdote Carmelita Descalzo que tenía conocimientos de psicoterapia y continuó con las investigaciones sobre otras técnicas y corrientes enfocadas en aquel estado ideal que se busca vivir.

Otro aspecto importante fue haber encontrado el Coach y la Programación Neurolingüística. Mi hermana me contó una experiencia sanadora que tuvo con una “Life Coach”. Al principio pensé en que también podría ayudarme esta misma persona y sí pudo ser, pero casualmente por esos días apareció la oportunidad de capacitarme en temas relacionados y aproveché mi gusto por la investigación para adquirir el conocimiento de las técnicas del Coaching, así que estudié a profundidad hasta certificarme en diversas áreas y sigo con la investigación permanente.

Entonces he sanado y también puedo ayudar a otras personas. ¿Tuviste algún dolor del alma?

Contacto para citas de Coaching:

WhatsApp: (+593) 0999800601 | Francis Meza.

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